Confieso que desde hace muchos años que los lunes miró la clasificación de Segunda B en busca de la posición que ocupa el Real Unión de Irún. Lo hago porque siempre me ha llamado la atención la trayectoria de un club que en los albores del siglo XX fue el mejor equipo de España y que tiene, como pocos, la vitola de histórico. El Real Unión de Irún está de moda por su enfrentamiento copero con el Madrid y por la victoria por 3-2 lograda en el partido de ida celebrado el 30 de octubre en el Stadium Gal. Lo que pocos aficionados saben es que hace un siglo, el equipo grande era el Irún y no el Madrid. El Irún Football Club se fundó en 1902 y durante los primeros treinta años del siglo XX fue el rival a batir. El Real Unión nació, sin embargo, en 1915 como fusión del Racing de Irún (campeón de Copa en 1913) y el Sporting de Irún, una unión que vino recomendada por el Rey Alfonso XIII debida al altísimo grado de rivalidad que existía en la ciudad. Por eso se llamó Unión y por eso se le puso el título de Real. Desde 1915 hasta 1929, año que se fundó la Liga y entró el profesionalismo, los irundarras ganaron nueve campeonatos de Guipuzcoa y tres títulos de Copa, manteniendo una enconada rivalidad durante todo este tiempo con la Real Sociedad. Además, el Real Unión fue el primer equipo en vencer al Athletic en San Mamés (1917); ganó la Copa en un memorable partido en el viejo estadio de O´Donnell al Real Madrid y aportó tres internacionales (Eguiazabal, Patricio y Vázquez) a la primera selección española, la que jugó en los Juegos Olímpicos de Amberes y conquistó la medalla de Plata con Zamora de portero. Por si eso no bastará, Patricio fue el autor del primer gol de la historia de la selección y a lo largo de los años veinte, hasta siete futbolistas del Real Unión vistieron la casaca roja, entre ellos los legendarios hermanos Regueiro. Incluso un francés de leyenda, Rene Petit, defendió los colores del Real Unión. Con la creación de la Liga, la entidad partició en el primer campeonato pero justo en la frontera entre el amateurismo y el profesionalismo, se inicio su declive. Irún era una ciudad demasiado pequeña y los mejores jugadores del club se fueron al Madrid, Real Sociedad y Athletic. En 1932 descendió a Segunda y ya nunca volvió a Primera. Desde entonces, 40 años en Tercera y desde 1992 en Segunda B. Ahora, la historia ha hecho un guiño al Real Unión en esta eliminatoria copera. El viejo rival, el Real Madrid, vuelve a cruzarse en su camino.
Desmontando el mito del Real Madrid Club de Franco
Hoy tenía pensado aprovechar un hueco para escribir un artículo sobre las declaraciones de Ferguson, tratando de desmontar aquella manida teoría de que el Real Madrid ganaba títulos por la intervención directa del General Franco. De esa acusación no hay una sola prueba. Sin embargo, sí que se pueden señalar numerosos indicios que la desmontan. No hace falta que los exponga. Podéis encontrarlos aquí y aquí.
Ahora que tanto se habla de las comparaciones entre el Barça de Guardiola y el Dream Team de Cruyff, en el próximo número de la revista Futbolista vamos a entrevistar a Sergi Barjuán. Mejor dicho, lo váis a entrevistar vosotros, porque la haremos con las preguntas que nos están mandando los lectores al correo de futbolista@grupov.es. La semana que viene cerraremos el plazo de admisión de preguntas. Ya tenemos unas cuantas, pero queremos aprovechar este canal para ofrecerte la oportunidad de que tú también participes. ¿Tienes alguna pregunta para Sergi?
Nos la puedes mandar a futbolista@grupov.es, o si lo prefieres también puedes formularla a través de los comentarios de este post. No te olvides de indicarnos tu nombre y tu lugar de residencia.
El Villarreal perdió ayer mucho más que un partido en El Egido. La manita que le propinó el 'Poli', ahora en Segunda B, no es un mero tropiezo solucionable con pasar página. En los últimos años, el 'submarino amarillo' ha sido puesto como ejemplo de club modélido y entidad donde se trabaja bien, con pausa y sin presión. Los resultados han acompañado de la mano de Pellegrini y el plantel ha ido creciendo en calidad temporada tras temporada. Por eso es imperdonable lo sucedido ayer en la Copa del Rey. Un equipo que aspira a ser grande no puede recibir cinco goles de un Segunda B. Un equipo que no tiene un título aún en sus vitrinas y que aspira a tenerlo, no puede tirar de esa forma una competición. Un club que quiere ser ejemplo de cómo deben hacerse las cosas no puede dar una imagen tan patética como la dada anoche. El Villarreal ha echado su primer borrón, un gran borrón, en su inmaculada trayectoria de los últimos diez años. Un baldón que tardará en borrar. Los clubes grandes no sólo deben serlo, sino parecerlo.
Argentina ganó la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín. Esto ya lo saben. Lo hizo con un equipo donde estaban Messi, Mascherano, Agüero, Gago, Lavezzi, Garay, Zabaleta, Banega, Di María, entre otros. Todos estos futbolistas, junto a otros compañeros de promoción como Tévez, por ejemplo, son la base del equipo con el que Argentina se presentará al Mundial de 2010. Sergio Batista fue el técnico que los dirigió en la cita olímpica. Antes que él, Hugo Tocalli, actual entrenador de Vélez, fue quien los fue puliendo desde las categorías inferiores. Tuvo a varios de ellos en el Mundial Sub-17 de 2003 y a muchos en el Mundial Sub-20 disputado en 2007. En ambas citas Argentina salió campeona. Si hay un técnico que ha visto crecer desde las categorías inferiores a esta generación de futbolistas y conoce a sus integrantes mejor que nadie, ése es sin duda Tocalli. Entre él y Batista se han encargado de ir dando forma en los últimos años la que posiblemente sea la generación de talentos más prolífica que ha dado nunca el fútbol argentino. En el número 66 de FUTBOLISTA ya dábamos buena cuenta de ello con un reportaje en el que explicábamos por qué la consideramos así. Pero no es éste un post para hablar de estos jugadores, sino del que a partir de ahora va a ser quien los dirija en la albiceleste. Diego Armando Maradona, en calidad de Director Técnico, junto a Carlos Bilardo como Director General de Fúbol, constituyen el relevo de Alfio Basile. Ignoro los métodos de trabajo y perfil técnico de Maradona para comandar una nave con tan buenos marineros, pero sus repentinos cambios de opinión respecto a los jugadores no constituyen un buen aval. Es un hombre que pasa del “Messi es mi sucesor” al “Messi es demasiado individualista” sin una transición coherente en sus argumentos. En cambio, las trayectorias de Tocalli y Batista con el mismo grupo de futbolistas en las inferiores sí que constituían un excelente currículo para haber apostado por ellos al frente de la abiceleste. Tocalli contaba con el inconveniente de que tiene contrato en vigor con Vélez. Pero Batista, actual entrenador de a Sub-21, estaba disponible. En cambio, la AFA ha optado por la vía más populista. “Si la gente pide a Diego, démosle a Diego”, han debido pensar. El caso me recuerda a lo sucedido el verano pasado en el Camp Nou con la llegada de Luis Enrique al Barça Atlétic. Luis Enrique nunca había entrenado a ningún equipo y no tenía experiencia en las categorías inferiores del club. No voy a poner en cuestión su calidad como entrenador, sencillamente porque no sé cómo trabaja, pero me cuesta creer que, tras el ascenso de Guardiola al primer equipo, no hubiera en el organigrama técnico del Barça un entrenador con el suficiente crédito y la valía de tomar las riendas del filial, y seguramente con un conocimiento de la plantilla más profundo que el que pudiera tener un recién llegado. Pero es lo que tiene el fútbol, sobre todo cuando de categorías inferiores se trata. Por muy bueno que sea tu trabajo, por muchas condiciones que acredites tener y por muy amplio que sea tu conocimiento del grupo, siempre habrá un nombre por encima de ti. El peso de la popularidad y el beneplácito de la prensa en ocasiones cuenta más que los criterios técnicos. A Maradona sólo queda decirle “Bienvenido”, aunque mandándole un recado: Por favor no mandes al traste la mejor generación de jóvenes que nunca ha disfrutado otro técnico de la albiceleste. Tocalli o Batista seguro que no lo habrían hecho. De ti no sabemos qué pensar.
Hace unos meses comenzó a hablarse de la posibilidad de crear una liga de filiales, al estilo de lo que sucede en Inglaterra con el fin de potenciar y dar visibilidad a las principales canteras de España. Hoy por hoy, el proyecto es aún una utopía y es la categoría de bronce del fútbol español la que asume el papel oficioso de liga de filiales. En la Segunda B, con fama de bronca y cementerio de elefantes, han colocado los principales clubes de España a sus segundos equipos. Excepto el Sevilla, que tiene al Sevilla Atlético en Segunda, el resto ha convertido la Segunda B en un laboratorio donde sus futbolistas se foguean y se curten para dar el salto a los primeros planteles. El caso del Grupo I es especialmente siginificativo: hasta siete filiales se baten ahí. Racing B, Sporting B, Celta B, Deportivo B, Real Sociedad B, Valladolid B y Bilbao Athletic juegan en una categoría que se les está haciendo muy dura. La mayoría de ellos copan las posiciones más bajas de la tabla. En el grupo II están los filiales del Real Madrid, Atlético de Madrid, Murcia y Las Palmas; en el III están los del Villarreal, Valencia, Barcelona y Osasuna y en el IV, el del Betis. Es decir, que de los veinte clubes de Primera, doce tienen sus filiales en Segunda B, uno en Segunda y el resto perdidos en Tercera y las categorías autonómicas. La lectura a este fenómeno es sencilla: la Segunda B ya no es sólo barro y fútbol modesto y voluntarioso, es también un espacio donde los clubes más poderosos de España hacen sus pruebas, invierten dinero y fían su futuro.
El diario Marca está crucificando a Sergio Ramos desde su edición del pasado domingo. Ignoro las causas de la cruzada pero lo cierto es que al lateral del Madrid le están aplicando el rodillo mediático, la receta habitual del periódico deportivo más leido de España cuando no les gusta algo de lo dicho o hecho por alguien, circunstancia que suele coincidir siempre que el sujeto en cuestión habla con el As o con alguno de los canales del grupo Prisa antes que con ellos. Nosotros, en Futbolista, también hemos sufrido en ocasiones el rodillo de Marca y por eso sabemos de qué hablamos. Ramos no pasa por su mejor momento futbolístico pero de eso a firmar cuatro páginas de ataque desaforado haciendo referencia a su entorno, a su vida privada, a su hermano (René es su agente); a sus relaciones con los pesos pesados del vestuario y unas cuantas cuestiones más que nada tienen que ver con su rendimiento en el lateral derecho media un abismo. El Marca ha salido de cacería y no va a parar hasta que Ramos se pliegue a sus intereses. Seguro que más pronto que tarde, el dos del Madrid da una entrevista exclusiva al medio. Marca, entonces plegará sus velas, y mostrará la pieza cazada. No me gusta esa forma de trabajar, pero es la forma del periódico que más vende en España. En el pecado llevamos la penitencia.
Sobre Juande y el cambio de banquillos en el fútbol inglés
Juande Ramos ya no es entrenador del Tottenham. Es una noticia que seguro que ya conocen, como también sabrán que su sucesor en el banquillo de White Hart Lane es Harry Redknapp, ex futbolista inglés y una de las grandes leyendas del West Ham. Lo que llama la atención no es la noticia del relevo, sino que, hasta la pasada jornada, Redknapp era el entrenador del Portsmouth, uno de los equipos que más ha crecido en los últimos años en Inglaterra, precisamente de la mano del que hasta hace poco era su técnico. Un relevo así sería imposible en la Liga española. Aquí la normativa es muy restrictiva para con los cambios de banquillo, si un entrenador es despedido tras la primera jornada no puede dirigir a ningún otro equipo hasta la temporada siguiente, aunque sí al mismo, como le ocurrió a Guus Hiddink en el Valencia la campaña 1993/94: le echaron en la jornada 11 y le volvieron a contratar en la 30.
Hay quien piensa que esta medida es injusta. ¿Por qué si un entrenador es despedido por su club al poco de comenzar la Liga, como le ha ocurrido a Ziganda en el Osasuna, no puede ser contratado por otro conjunto hasta el final de la competición? Ziganda está obligado a ver los partidos por la tele y, si quiere entrenar antes del próximo 30 de junio, deberá hacerlo fuera de España. También hay quien defiende con vehemencia la normativa española a fin de evitar casos como el de Harry Redknapp, que en sus dos etapas al frente del Portsmouth (2002-04 y 2005-08) consiguió ascenderlo a la Premier League, consolidarlo en la lucha por entrar en competiciones europeas y ganar la FA Cup. Ahora el club asiste impotente a la marcha de su técnico con la temporada iniciada. ¿Se imaginan que el Atlético (es sólo un ejemplo) echara hoy a Javier Aguirre y mañana contratara a Pellegrini? ¿Qué pensarían en Villarreal?
Personalmente no tengo muy claro si beneficia más al fútbol una política restrictiva, como la de la Liga, o la libre contratación de la Premier. Quizás lo mejor sería encontrar un término medio, como prohibir que un entrenador cambie de un equipo a otro dentro de la misma temporada a no ser que haya sido despedido. En cualquier caso, ¿qué os parece?
Juande Ramos ya es historia del Tottenham. Su periplo ha durado, día arriba, día abajo, un año; un periodo de tiempo en el, sin embargo, dejó su sello al ganar la Copa de la Liga, un título menor pero que sirvió para que los de White Hart Lane rompieran una sequía de una década sin conquistar trofeo alguno y estuvieran esta temporada en la parrilla de salida de la Copa de la UEFA. Inglaterra, al fin y al cabo, no es diferente al resto de países: los resultados se han cargado a Juande. Los resultados y una pésima política deportiva en la que la mayor parte de la culpa la tiene el director deportivo de los 'spurs', Damian Comolli. Los dos están fuera del club pero la clave del asunto está en dilucidar la parte de responsabilidad del técnico manchego en una política que fijó el objetivo del club para esta temporada en entrar en la zona Champions al tiempo que se reforzaba a sus hipotéticos rivales con las ventas de Robbie Keane al Liverpool y Berbatov al Manchester United. Los dos mejores jugadores de la entidad salieron en el año en el que más se les necesitaba y en el caso del búlgaro el caso es aún más sangrante: se le vendió el último día del plazo de fichajes. Cierto es que llegaron Modric y Pavlychenko, dos excelentes jugadores pero a los que les falta adaptación a una liga tan exigente como la inglesa. En el debe de Juande está también el haber querido importar tal cual los métodos utilizados en Sevilla. Cada competición tiene su idiosincracia y es necesario hacer los ajustes pertinentes. Juande no fue flexible en ese aspecto. Todo junto ha provocado el mayor borrón en la carrera de un técnico que salió lanzado de Sevilla y que ahora, un año después, está en el paro.
La afición del Calderón estaba y está bajo la lupa de la UEFA. El partido de ayer ante el Liverpool era una especie de examen que la hinchada rojiblanca aprobó con sobresaliente. Nada puede reprochar Platini a una afición que se hermanó al final del partido con los supportes red poniendo comoe excusa a Fernando Torres y nada puede reprochar la UEFA a la formidable pitada que el mundo atlético dedicó al himno de la Champions y a la bandera que simboliza la mejor competición a nivel de clubes que existe. Muchos de los aficionados del Calderón escucharon el himno de espaldas y todos lo silbaron hasta la extenuación en protesta por la arbitraria, injusta y grotesca sanción que la UEFA ha impuesto al club. Lejos de tomarse la justicia por su mano, la hinchada colchonera dio un ejemplo absoluto de civismo durante los noventa minutos de partido, convivió con los seguidores del Liverpool y silbó el himno por la sencilla razón de que estaba en su derecho de hacerlo. Hizo uso de la libertad de expresión. A la UEFA, seguramente, no le gustó. Alguno de sus gestores tomaría buena nota y pasaría el informe pertinente. Es lo que suele suceder cuando el concepto de democracia queda tan lejos del funcionamiento habitual de un organismo aristocrático, partidista y tan alejado del fútbol de a pie como es el presidido por un Platini al que la separación de poderes entre los que imparten justicia y los órganos 'políticos' le debe sonar a chino mandarín.
En el fútbol existen las maldiciones. Debe ser el último ámbito en la vida donde el gafe, la creencia en el más allá y en la certeza de que hay entes superiores que intervenienen en su desarrollo aún pervive. De otra manera no se explica que el Atlético lleve más de diez temporadas sin ganar al Madrid, que su estadio, el estadio donde más se odia al eterno rival, sea uno de los más fáciles para los blancos o que en los últimos tiempos, el Atlético reciba un gol antes del minuto de juego cada vez que se enfrenta a su vecino. De otra manera tampoco se explica que el Madrid lleve 17 años sin ganar en Riazor o que se pasase cerca de 20 sin hacerlo en el Nou Camp o que el Betis lleve un mundo sin batir al Sevilla. Algo procedente del más allá pesa sobre esos enfrentamientos, algo inexplicable que convierte al fútbol en el último reducto donde, quizás, los brujos y la superstición aún tengan algo que decir.
He dejado pasar varias horas para ver cómo evolucionaba la situación generada de 'motu propio' por la UEFA al sancionar al Atlético de Madrid con dos partidos más uno opcional de cierre del Vicente Calderón a causa de los incidentes protagonizados no por sus hinchas, sino por los del Olympique de Marsella, provocados, a juicio de los dirigentes de la UEFA, por ¡la policía española!. Han pasado varias horas, repito, y la situación me parece más rocambolesca cada minuto que pasa. Llevo muchísimos años siguiendo la Copa de Europa y excepto la tremenda y merecidísima sanción impuesta a los clubes ingleses por la tragedia de Heysel (murieron decenas de seguidores de la Juventus tras una carga de hooligans del Liverpool) sólo he contemplado sanciones ejemplares a clubes españoles (Real Madrid) y del Este de Europa. Los equipos ingleses (cuyos aficionados arrasan con las ciudades por donde van) parecen contar con inmunidad diplomática, lo mismo que los italianos o incluso los turcos, cuyos estadios son polvorines. No entiendo la sanción, un castigo que penaliza a toda una afición que no hizo absolutamente nada y cercena la ilusión de muchos seguidores rojiblancos que llevaban más de una década fuera de las competiciones europeas. Los hinchas marselleses exhibieron símbolos prohibidos por la propia UEFA, agredieron a los policiías españoles, como se puede comprobar en los videos que han sido difundidos hoy por varios medios de comunicación, y el sancionado de forma ejemplar y desmesurada es el Atlético. Mejor dicho, la hinchada del Atlético, a quienes se penaliza de forma injusta. Ayer la UEFA cometió un pucherazo indigno de un organismo supuestamente imparcial. Casi a la misma hora, Inglaterra vetaba el Bernabéu para jugar un amistoso tildando a la afición de Madrid de xenófoba y racista. Eso quiere decir, que en Europa nos ven como xenófobos, racists y con policías bananeros que atacan por atacar. Y eso lo dicen ingleses y franceses bajo el amparo de una UEFA que ayer escribió una de sus páginas más lamentables. Y a todo esto, ¿a qué espera Villar para plantarse y poner lo que hay que poner sobre la mesa? En Europa, nos están tomando el pelo, señor Villar. Enterese de una vez y ponga remedio. Está en juego su credibilidad.

Permitidnos que hagamos un poco de autopromoción. ¿Alguna vez os habéis preguntado cómo se hace una revista de fútbol de cobertura internacional? La respuesta la tenéis en Sportyou, el primer diario deportivo multimedia de este país. La semana pasada Daniel Senovilla, uno de sus redactores, visitó nuestras oficinas con el objetivo de elaborar un vídeo en el que explicásemos precisamente eso, cómo hacemos una de las mejores revistas de fútbol de Europa. El resultado está en el Sportyou de hoy (ver imagen). El vídeo, que os adjunto aquí abajo, se puede ver en Youtube (desde aquí).
Dicen que es culpa de Fabio Capello, que no quiere volver ni en pintura al Santiago Bernabéu, pero lo cierto es que el veto de Inglaterra a jugar en el coliseo del Paseo de la Castellana, ofende de forma gratuita a una ciudad, una afición y, al final de la lista, a un país al que tacha de racista y xenófobo de forma gratuita. No entraremos a analizar la historia inglesa. Una historia, en todo caso, trufada de barcos esclavistas, colonialismo puro y duro, racismo en las calles de sus ciudades y, si sólo hablamos de fútbol, hooliganismo y barbarie. La Inglaterra que ha puesto a todo un país en la diana con su veto al Bernabéu pocas o ninguna lección puede permitirse el lujo de dar. Cierto es que hace cuatro años, un sector del Bernabéu abucheó a los jugadores de color del combinado inglés y cierto es que Aragonés estuvo desastroso el día que humilló a Henry haciendo referencia a su raza para motivar a Reyes. Pero esos dos episodios no son razón alguna para poner a todo un país en el lado de los racistas. España es un país de apertura, de mestizaje y donde nosotros hemos emigrado fuera y a nosotros nos han llegado millones de emigrantes que se ganan la vida honradamente. La emigración suma en España, no resta. Y mientras esto sucede aquí, recordamos como a John Barnes, extremo de color del Liverpool en los años ochenta, le tiraban bananas cuando jugaba en ciertos campos o como hace unas jornadas la hinchada del Aston Villa mostraba pancartas en las que se podía leeer "Benítez es sólo un gordo camarero español". Seguramente los ingleses nos consideren a nosotros 'gordos camareros españoles' que sirven a gordos y borrachos hooligans ingleses cuando vienen a visitarnos. Poco más que decir. Sólo una cosa más: España es campeona de Europa y jugará con quién quiera y donde quiera.
El Queen's Park y la historia del fútbol escocés
Al hablar de fútbol escocés siempre aparecen los nombres de Celtic y Rangers, los dos clubes más laureados, potentes y mediáticos del país. Casi nadie se acuerda del Queen’s Park Football Club, otro club de la ciudad de Glasgow, con menos títulos, que se pasa la vida ascendiendo y descendiendo por las categorías menores (este año está en la Second Division, homologable a la Segunda B española) y con apenas quinientos espectadores presenciando sus partidos en las gradas. Sin embargo, el fútbol escocés le debe mucho a este modesto club. Tanto que no puede entenderse la historia de este deporte en el país de las gaitas sin la aportación del Queen’s Park.
Fue el primer club de fútbol que se fundó en Escocia, el 9 de julio de 1867, con el abolengo que conlleva. Incluso puede considerarse también el impulsor del balompié en Irlanda, dado que una gira de exhibición que realizó por este país durante el verano de 1879 motivó que se fundara el Cliftonville. Pero la vinculación del Queen’s Park con el fútbol escocés va más allá de una cuestión de fechas inaugurales. La Tartan Army, como se conoce al combinado nacional de Escocia, juega de azul precisamente porque en su primer encuentro internacional, disputado en 1872 contra Inglaterra, todos sus integrantes jugaban en el Queen’s Park. Y acudieron al choque con el mismo jersey azul con el que disputaban los partidos de su equipo. Desde entonces, éste es el color oficial de la primera equipación de la selección. El Queen’s Park decidió cedérselo y cambiar el diseño de sus camisetas.
¿Quieren más datos? La relación entre el Queen’s Park y la Tartan Army va más allá de un estado cromático. En 1903, el club inauguró un nuevo estadio donde disputar sus encuentros, y no era un estadio cualquiera, sino uno de los más espectaculares del mundo. Durante décadas fue el mejor estadio de fútbol de Escocia y también el de mayor aforo en todo el planeta, hasta que en 1950 los brasileños lo superaron con su Maracaná. Por esa razón la Federación Escocesa siempre quería que los partidos de la Tartan Army se disputaran allí. En 1937, en otro Escocia-Inglaterra se llegaron a registrar 149.415 espectadores en sus gradas. Es, hasta la fecha, el récord de asistencia a un partido de fútbol en Europa. Ya no caben tantos, porque fue remodelado para que todos sus asistentes estuvieran sentados y la UEFA le concediera la denominación de “Estadio Cinco Estrellas”. La selección escocesa aún sigue jugando sus partidos como local en él, aunque lo hace en calidad de préstamo, porque el dueño de Hampden Park, sí, sí, Hampden Park, no es la Federación, sino este modesto club de nombre Queen’s Park.
Más detalles que hablan de las peculiaridades de ‘los arañas’, como se les conoce popularmente porque las franjas negras y blancas que se entrelazan en su camiseta desde 1873 recuerdan las telas de araña: Es el tercer club que más Copas de Escocia ha ganado, con un total de 10, sólo superado por Celtic y Rangers, e incluso disputó en dos ocasiones la final de la FA Cup inglesa (en 1884 y 1885, perdiendo en ambas ediciones con el Blackburn Rovers). Todos estos logros los consiguió antes de entrar en el siglo XX, cuando dado su carácter amateur prefirió ser fiel al lema que motivó su fundación antes que entrar a competir de manera profesional. Porque el Queen’s Park nunca pagaba a sus futbolistas. Éstos jugaban “por el placer de jugar”, como reza en el lema del club. Por eso en 1890 se negó a entrar en la fundación de la Liga escocesa, cosa que sí hizo diez años más tarde, aunque manteniéndose siempre fiel al amateurismo. Estos valores siguen presentes hoy día. Hasta 1990 siguió siendo un club totalmente amateur, sin permitir que ningún futbolista profesional llegara procedente de otro equipo. En esencia sigue siéndolo, aunque desde entonces permite que lleguen a sus filas futbolistas en calidad de cedidos.
El Queen’s Park no compite para ser un club grande en Escocia, pero ya lo es. Su historia así lo refleja, pese a no estar salpicada de grandes títulos (más allá de las diez Copas ganadas en el siglo XIX) o fichajes deslumbrantes. Continúa siendo aquel modesto club que nació con el compromiso de dar a conocer el fútbol en las clases medias escocesas “por el placer de jugar”. La temporada pasada celebró el ascenso a la Second Division. Cada jornada que actúa como local, se dan cita en las gradas de Hampden Park poco más de quinientos seguidores. Nada que ver con los más de 52.000 que caben en el estadio ni con los 95.722 que presenciaron en 1930 un partido ante el Rangers.
Por cierto, si les hace falta algún detalle más, el Queen’s Park fue el primer club de fútbol de Escocia en salir por televisión. Sucedió en 1952. También puede presumir de haber tenido en sus filas como jugador a un tal Alex Ferguson.
El sorprendente inicio del Toulouse, el Hoffenheim y el Hull City
La tempoada no ha hecho más que empezar y aún es prematuro sacar conclusiones, pero sin ánimo de establecer juicios y pronósticos de cara a lo que pueda acontecer a lo largo del curso, lo cierto es que llama la atención echar una mirada a las clasificaciones de los principales torneos europeos, sobre todo en lo que a la 'zona Champions' se refiere. Así, nos encontramos con que en la siempre irregular liga francesa, donde las presuntas alternativas al Lyon se suceden de manera intermitente sin llegar nunca a asentarse, el segundo puesto lo ostenta el Toulouse. En Alemania el Hoffenheim ha irrumpido en la Bundesliga con aires de querer instalarse en la elite. Y en Inglaterra nos encontramos con un equipo con piel de tigre al que ya empiezan a colgarle la etiqueta de 'matagigantes'. Hablamos del Hull City. Una lectura prematura de estas posiciones podría invitar a pensar que algo se está cociendo en las grandes ligas, una especie de revolución, de temblor en los cimientos de los tradicionalmente denominados 'grandes' que puede conllevar una especie de alternativas de poder. Pero un repaso pormenorizado de cada uno de estos casos puede ayudarnos a comprender que, de momento, tan sólo se trata de un fenómeno anecdótico.
Comencemos por el Toulouse. No es la primera vez que se encuentra tan arriba y, de hecho, tampoco sería extraño que terminara entrando en la Champions League, como ya hiciera en la campaña 2006/07. Lo que quizás llame más la atención sea el hecho de que sea el único que parece aguantarle el pulso al Lyon pese a haber perdido este año a sus dos grandes estrellas: Emaná y Elmander, precisamente sus hombres más determinantes en ataque. La racha goleadora del joven Gignac (22 años), que la temporada pasada tan sólo fue capaz de anotar dos tantos en 28 partidos y en ésta ya lleva cinco dianas, es una de las claves. La otra quizás se encuentre en el hecho de que el calendario ha sido generoso en este primer tramo para los hombres de Alain Casanova. Se ha enfrentado a Sochaux y Le Havre, que ocupan puestos de descenso, y al Valenciennes, al que tan sólo le separa un punto de la zona de descenso. Por contra, su única derrota se produjo en la primera jornada por 3-0, precisamente ante el Lyon. Así que, de momento, la presencia del Toulouse en la segunda plaza de la Ligue1 no es buen indicativo para hablar de un candidato a pelearle al OL la hegemonía del torneo galo.
No muy diferente es la situación del Hoffenheim alemán, un modestísimo club de pueblo (en el sentido más literal del término, ya que la localidad a la que pertenece tiene poco más de 3.000 habitantes) que ha protagonizado el ascenso más meteórico de la historia del fútbol germano, pasando de una categoría que en España sería comparable a la Segunda Regional, a lo más alto. En el próximo número de FÚTBOL LIFE podréis encontrar un interesante reportaje sobre la trayectoria de este modesto, aunque no exento de historia, club germano. En siete jornadas el Hoffenheim ya es segundo. En Alemania se habla del potencial económico de su presidente, del proyecto de construir un nuevo 'grande' a base de talonario y de las perspectivas de crecimiento del club con al construcción de un nuevo estadio. Pero no se habla de que sus victorias han sido ante el Energie Cottbus, el Borussia Moenchengladbach y el Eintracht de Frankfurt, precisamente los tres equipos que ocupan puestos de descenso. En los dos envites serios que ha tenido que afrontar el Hoffenheim, ante Leverkusen y Werder Bremen, cayó derrotado por 5-2 y 5-4 respectivamente. No es cuestión de quitarle méritos a este modesto equipo, sino simplemente contextualizar la euforia que pueda suscitar su temprana escalada a puestos Champions en el año de su debut en la Bundesliga.
Más extraño es el fenómeno Hull City. En el número 65 de FUTBOLISTA ya comentábamos, dentro de la sección de noticias, que se trataba de un caso muy peculiar en el fútbol inglés, ya que su debut en la más alta categoría profesional se produce 104 años después de su fundación. Y no ha podido tener un mejor comienzo. Está en puestos Champions pero, a diferencia de Toulouse y Hoffenheim, no puede decirse que sea gracias a sus resultados ante equipos de la zona baja (exceptuando su último triunfo frente al Tottenham, que es colista aunque presumiblemente su potencial es muy superior que la posición que refleja en la tabla). Es un equipo que ha pasado de perder 0-5 frente al Wigan a ganarle al Newcastle, al Arsenal y al Tottenham. Sólo ha sumado una derrota en siete partidos (la mencionada ante el Wigan) y ha saldado con victoria los tres enfrentamientos, a priori, más complicados que ha tenido en el arranque de la temporada. También resultaría prematuro establecer un pronóstico para este equipo que viste con colores felinos, aunque sin duda, y al menos en estas primeras siete jornadas de Premier, ha sido el gran animador del campeonato. La competición dictará si a final de temporada sigue estando ahí arriba. Yo personalmente me inclino por el Aston Villa de Martin O'Neill.
Rastreando internet para localizar un vídeo de Butragueño con el que documentar un reportaje de Fútbol Life nos encontramos con esto...
Ya está bien. Es el momento de quejarse por lo que las televisiones han hecho con las retransmisiones deportivas, especialmente las futbolísticas. Todos los que estuvimos frente al televisor ayer viendo el Zenit-Real Madrid escuchamos hasta la saciedad que llegaba el último capítulo de Los hombres de Paco, que la semana que viene se estrena una serie que protagoniza Emma Suárez, o que anoche Antena 3 emitía la última obra maestra de Paul Newman, pero apenas escuchamos detalles tácticos, información sobre el conjunto ruso o pudimos, simplemente, seguir el juego y sus detalles. El deporte se ha convertido en el escaparate de las cadenas televisivas, que aprovechan la pasión de los aficionados para hacer un 'autobombo' machacón, constante y al menos en mi caso, inútil. Incluso televisiones públicas como La 1 aprovechan vergonzosamente el tirón. Por si fuera poco, hoy en día es muy incómodo sustituir el sonido de la televisión por una retransmisión radiofónica, cuyo sonido llega uno o dos segundos antes que la imagen, desconcertando al espectador. Se ha llegado a un punto que hay mucha menos publicidad en la radio que en la tele, pero la alternativa es más sufrida que quitar el volumen y dejar el salón en silencio.
No entiendo como mis compañeros periodistas, obligados por sus empresas a actuar como 'hombres-anuncio', no se sonrojan cuando tienen que interrumpir su trabajo para dedicarse a vender el catálogo televisivo como en la feria más chusca. Tampoco concibo que en competiciones europeas, donde la UEFA regula al milímetro la publicidad que aparece en las televisiones y la estática de los estadios, no se regulen las autopromociones.
Por cierto, ¿quién marcó los goles anoche, Paul Newman o Van Nistelrooy?

