Tras la memorabla actuación del Pipita ante el Málaga (cuatro goles y la sensación siempre que encaraba la portería de llevar el peligro en la sangre), resulta aún más incomprensible que Schuster le dejara en el banquillo el miércoles pasado en el trascendental partido ante la Juventus. El alemás alineó a un tocado Van Nistelrooy (tras el partido su lesión se agravó y puede estar fuera de los terrenos de juego casi dos meses) y a un decrépito Raúl. Mi pregunta es la siguiente: Mi pregunta es clara ¿por qué prevalecen en el fútbol los criterios jerárquicos sobre los estados de forma de los futbolistas? Así les va a algunos equipos...
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