Hoy mismo tenéis en kioscos la nueva revista Fútbol Life, en la que publicamos nuestra lista de los 50 mejores jugadores de 2007, y llevamos interesantes reportajes (al menos en mi opinión) acerca de Kaká, Pablo Aimar, el Real Madrid más internacional, los equipos londinenses, el futuro del Sevilla o Vicente del Bosque...
Esperamos que os guste.
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¿A alguien le sorprendieron las palabras de Edmílson? No, a la mayoría no. Incluso las diferentes encuestas entre la afición del Barça señalan que son legión los que se alinean con el brasileño. Otra cuestión es valorar el momento en que las ha dicho y si su discurso no es carnaza populista para quedar por encima de sus compañeros. Porque su acusación es grave, y pone a los pies de los caballos a un sector importante de la plantilla blaugrana especialmente Deco y Ronaldinho, mirados de reojo en cuanto se instauró el término 'ovejas negras'. Sin decir ningún nombre, la impresión que le ha quedado al aficionado raso (al menos eso me han transmitido a mí) es que Ronaldinho es el gran culpable de todo. Como suele ocurrir en este tipo de situaciones, lo más sencillo es buscar una cabeza de turco a la que achacar todos los males (táctica de Capello el año pasado con Ronaldo), pero los problemas suelen tener más calado y recorrido. Si los jugadores del Barça se han acomodado, probablemente sea porque, después de los éxitos de los últimos años, es difícil volver a meter el pie, volver a dejarse el alma en cada balón, volver a sudar en cada entrenamiento, como cuando estos futbolistas no tenían en las vitrinas de su salón la medalla de campeones de Europa. Después de ganar a Milán, Chelsea o Arsenal, es complicado salir motivado en los estadios de (con todos mis respetos) Valladolid o Racing. Y al Barça le está pesando. En casa es una apisonadora que recuerda a una versión algo deteriorada del equipo campeón de Europa, pero fuera, con el ambiente en contra, un rival extramotivado y que ha estudiado milimétricamente sus puntos fuertes y débiles, es un conjunto vulgar, con un ritmo trotón y un estilo insulso. Incluso Messi se ha contagiado de este síndrome últimamente.
Mención aparte merece Ronaldinho, el que era hasta hace muy poco el mejor jugador del mundo. Por su manera de ser, el '10' necesita cariño, comprensión y tranquilidad para recuperar su mejor versión física, esa que le da la chispa para ser imparable. No es el Camp Nou el mejor lugar para busar comprensión. La voraz afición culé ya golpeó sin piedad a Rivaldo, a pesar de jugar sus últimas campañas de blaugrana medio cojo, y ahora está haciendo lo mismo con Ronaldinho. En 'Can Barça' si una vez te endiosaron y no cumples, al día siguiente te caen por todos los lados...
Sí, es cierto que la selección inglesa ha logrado un Mundial (en casa y con arbitraje sospechoso en la final), pero si hay un equipo nacional que genere más expectativas pero las cumpla menos incluso que la selección española, esos son los 'pross'. Con una de las mejores generaciones de su historia, Inglaterra se queda fuera de la próxima Eurocopa, algo que no ocurría desde el Mundial de Estados Unidos. Desde el primer momento, Steve McLaren encontró muchos problemas para dar con un equipo solvente, comenzando la fase de clasificación de forma lamentable. Aunque con el tiempo el equipo ha mejorado hasta el punto de rozar la clasificación, Croacia (invicta desde hace años en fases previas) acabó anoche con el sueño en Wembley. Ahora muchos recordarán la decisión de prescindir de Beckham durante años, o la de sentar a Lampard en el banquillo, pero el daño ya está hecho. Rooney, Gerrard, Lampard, Carrick, Hargreaves, Ferdinand, Joe Cole, Crouch, Ashley Cole, Terry y compañía verán la Eurocopa por televisión. Quizás tenga poco que ver, pero en mi opinión, parte de la culpa la tiene la extranjerización que está sufriendo la Premier, y que está relegando al jugador inglés a un papel secundario en sus equipos. En el Manchester, Rooney no es el líder indiscutible, lo es Cristiano Ronaldo. En el Chelsea, a pesar de Lampard y Terry, el jugador franquicia es Drogba. Algo parecido pasa con Lennon en el Tottenham, viviendo a la sombra de Berbatov. El nivel de la Premiership se ha disparado, pero ¿y el de la Seleccción?
En los últimos días he leído y escuchado muchas cosas acerca de la selección española, la mayoría de ellas loas desproporcionadas que las mismas plumas y voces transformarán en críticas feroces en cuanto la situación cambie. A lo mejor me equivoco (ojalá que sea así), pero sinceramente no creo demasiado en 'la roja' de cara a la Eurocopa del verano que viene.
Me explico. Primero, no creo que los dos últimos partidos sean demasiado representativos. Ambos han sido dentro de nuestras fronteras y con el público a favor, una circunstancia más importante de lo que parece. Se ha jugado bien por momentos, lo admito, pero no creo que el esquema utilizado contra Suecia e Irlanda tenga la misma vigencia ante Francia e Italia. Sobre todo, porque ninguno de ellos te va a dejar que tengas el balón durante el 60% del tiempo. España es un equipo demasiado plano, que abusa del pase y que carece de mordiente y profundidad. Tener el balón sin pretender hacer daño es tan malo como no querer tenerlo. La España que plantea hoy Aragonés se basa en un centro del campo de mucho toque, que mueve rápido el balón, pero es difícil que este equipo tenga recorrido porque carece de lo más importante en el fútbol, equilibrio. No digo que tengamos malos jugadores, si no que tenemos muchos buenos del mismo perfil. Porque Xavi, Cesc e Iniesta, aunque tengan sus peculiaridades (Cesc es más completo, Xavi más medio organizador...), tienen un corte similar, que es el que marca el estilo de España desde el medio. Aquí está nuestro punto fuerte, en una posición en la que nos sobran cracks (Guti, De la Peña, Xabi Alonso...). Si juegan los tres, es indispensable un 'stopper' como Albelda para hacer trabajo sucio, los que provoca que se sacrifique al menos una banda y el equipo esté obligado a jugar con un sólo punta, que además no es un '9' puro (Villa). Al final, gran parte de la responsabilidad ofensiva recae en los laterales, con el peligro que puede provocar en posibles contras del rival.
España está donde debe estar, en la Eurocopa, y su obligación es pasar la primera ronda. Luego, en cuartos, si nos volvemos no pasa nada. El nivel real de nuestra selección es el de una de las ocho mejores de Europa. Si tenemos el día y entramos en semis, genial; pero si no, no hay que hacer el eterno drama. Quizás valorando con mesura nuestras posibilidades reales haya que lamentar menos disgustos.
Altidore, un estadounidense en la agenda de Mijatovic
...O al menos eso es lo que se dice últimamente en la prensa madrileña. El delantero estadounidense no es un desconocido para los aficionados de su país. Incluso Adidas le ha convertido en el protagonista de su campaña 'Impossible is nothing', que en España encarnaron Messi o Beckham. De Jozy Altidore dicen que es un buen goleador y que si sigue progresando podría triunfar en Europa. Yo he de confesar que nunca le he visto jugar. Para los que quieran ir conociéndole, dejo un vídeo...
Ya es casi oficial, como lo reflejan hoy algunos medios de comunicación. Kaká incluso se ha hecho ya la tradicional sesión de fotos posando con el prestigioso trofeo que otorga anualmente 'France Football'. Sus merecimientos están fuera de toda duda...
Diego Torres publica hoy en El País una entrevista con Francesco Totti que llama la atención por el mensaje que transmite el astro italiano: fidelidad absoluta a los colores de la Roma, algo totalmente al margen de los tiempos que corren, donde permanecer más de dos o tres temporadas en un club no es moneda común y en los que los traspasos, las comisiones y el cambio constante de equipo para generar plusvalías en la mercancía (el futbolista) están al orden del día. En ese mundo leer a un futbolista de primerísimo nivel perlas como "ganar un título con la Roma es como ganar 16 con cualquier otro club" o "la romanitá es ser romano y de la Roma. Para un chico criado en la romanitá, lo máximo es ser capitán de la Roma" o cuestionado sobre si se arrepentía de haber permanecido siempre en el club afirmar que "no me puedo arrepentir de las decisiones que se toman con el corazón" es un canto al fútbol de antaño, el que primaba el amor a unos colores por encima de cualquier otra circunstancia, al fútbol que entra directamente por el corazón y le convierte en el único deporte global. Totti conecta directamente con el aficionado romanista pero también con el de cualquier otro club, con ese que vive el Madrid, el Atleti, el Barcelona, la Juve, el Independiente de Avellaneda o el Lokomotive de Moscú, que lo mismo da, con la misma pasión que lo hace el diez. Su mensaje es meridiano: reivindica el fútbol con camiseta. Un diez para el diez de la Roma. Ese es el fútbol que a mi me gusta.
España lo tiene casi hecho, está casi clasificada, pero todavía necesita sumar ante Suecia, una selección de un nivel muy similar a la nuestra (los que nos intentan comparar con Francia o Italia creo que sobredimensionan el nivel de 'la roja'). El gran peligro es, indiscutiblemente, Zlatan Ibrahimovic, un futbolista único, aunque con su selección no haya brillado prácticamente desde la Eurocopa de 2004, la competición que le emcumbró a nivel internacional. Es casi imposible encontrar a un futbolista de su envergadura (más de 1,90 metros) con esa calidad técnica. Sin ser veloz, su zancada le hace complicado de para en carrera. Su altura le hace ser notable en el juego aéreo. No es un rematador nato, pero está mejorando mucho en este aspecto y ahora ve puerta con facilidad. Su progresión le confirma como uno de los mejores del mundo. Lo tiene todo... menos cabeza; le pierde su carácter e irregularidad. Si logra domar la fiera que tiene dentro, estamos ante un delantero de los que se recuerdan durante muchos años. Atentos a él mañana...
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Daniel Passarella fue entrenador hasta ayer de River Plate, un club donde fue un ídolo como jugador, pero al que no ha podido devolver a lo más alto como técnico. Passarella prometió públicamente que dimitiría si no ganaba ningún título para el conjunto del Monumental al concluir este temporada. Pues bien, tras caer en la Copa Sudamericana en la tanda de penaltis ante el Arsenal de Sarandí, y no tener posibilidades matemáticas de llevarse un torneo Clausura que probablemente acabará levantando un sorprendente Lanús, el 'kaiser' presentó su dimisión irrevocable a la directiva rioplatense. Sencillo: cumplió lo que dijo. Sin más. ¡Qué aprendan los 'sabios'!
En su situación, otros técnicos a los que muchos defienden, dan marcha atrás y se agarran a la silla, asegurándose una jubilación plácida.
Ayer estuve en el entrenamiento de la Selección en la Ciudad Deportiva de Las Rozas cuando fui testigo de un hecho curioso: el respeto que Luis Aragonés impone a su alrededor. Al finalizar el acto de presentación de la nueva camiseta de la Selección (un buen acto organizado por la gente de Adidas en España) estábamos un grupo de periodistas tomando un 'refrigerio' en el vestíbulo de vestuarios, un lugar de paso obligado para los internacionales en su camino hacia la residencia de la Federación. Uno a uno fueron saliendo todos y nada alteró las conversaciones a cinco bandas que se mantienen en esos casos...hasta que salió el 'mister'. Matallanas, periodista de Marca y la Cope que estaba conmigo en ese momento, me avisó al oido: "Ya verás el silencio que se hace"...Efectivamente. Fue aparecer Aragonés y se hizo el silencio en todos los corrillos. Un silencio espeso y denso que duró justo hasta que el mister salió por la puerta del vestíbulo. Fue desaparecer por el marco de salida y la conversación volvió a fluir con renovado vigor. El bueno de Matallanas levantó las cejas y yo, me quedé anodadado. ¿Por qué ese silenció de respeto reverencial entre gente que nunca se calla? Aragonés en estado puro.
Fue el pasado sábado, y el conjunto tunecino se impuso contra pronóstico en la final de la Champions africana al todopoderoso Al Ahly egipcio.
Me sorprende especialmente la situación crítica que vive el fútbol italiano tras el esperpento protagonizado por los aficionados más radicales de una gran mayoría de sus aficiones, que se han lanzado a la calle para protestar por el trato vejatorio al que les somete la policía. ¡Pobres! Ellos que sólo quieren pegarse o matarse en paz, quizás protagonizar algunos disturbios, y llegan esos malvados policías a vigilar e impedir que lo hagan. No entiendo como no habían protestado hasta ahora, porque se ve a la legua que son unos perseguidos. Ahora en serio, la muerte accidental de un tifosso del Lazio (cuya afición es de las más violentas de Italia y el mundo) no puede suponer un cheque en blanco para que este tipo de individuos campe a sus anchas por los estadios. La tragedia de esa familia en cuestión es brutal, pero el hecho de que un policía disparase accidentalmente no debe desviar la atención sobre el verdadero problema: si esos grupos no se empeñaran en sembrar el terror y el caos con sus actos, las fuerzas de seguridad no tendrían que hacer uso de sus armas. La proliferación de este tipo de grupos radicales es una lacra social, y su unión contra el enemigo común policial sólo demuestra hasta donde llega su paranoia.
En un deporte con tan mala prensa para los que no lo aman como es el fútbol, este tipo de comportamientos sólo sirven para afianzar a sus detractores, y para matar poco a poco a uno de los deportes más bellos que existen. Una actividad que nos ha dejado a los que disfrutamos de ella desde hace años momentos gloriosos, trágicos, mágicos, disparatados y, por desgracia, también lamentables. 'Tolerancia cero' con estos tipos, o el cáncer que han provocado acabará extendiéndose y matando al fútbol.
Parece que el técnico que llevó la segunda Champions a las vitrinas del Barça se ha convertido en el enemigo público número 1 en Barcelona. Es evidente que la manera de manejar las situaciones de este entrenador y del otro campeón de Europa con los blaugranas es muy diferente. Cruyff, ese sabio cuyas opiniones son dogmas de fe entre el barcelonismo, se habría apresurado a señalar a los jugadores como culpables de la situación (aunque el Barça es líder en Europa y sólo está a 4 puntos en Liga), traspasándoles de inmediato una presión que el jamás asumía. Rijkaard, en un ejercicio de humildad y de responsabilidad, admite sus errores, y se convierte en el primer objetivo a atacar. Él tiene problemas, pero no es el único. Porque la directiva y el máximo responsable deportivo ya señalaron el año pasado que muchos jugadores habían pecado de exceso de confianza y no se habían esforzado como en épocas más recientes, pero nadie hizo nada por atajar la situación; no se reforzó al técnico ni se vendió a ninguna estrella como toque de atención para el resto. Es más, se alentó la dinámica estelar del grupo fichando a un Henry acostumbrado a que todo el mundo jugara para él en un Arsenal que no le echa nada de menos. Laporta y los suyos han repetido tan fielmente el guión que llevó a la ruina al Madrid 'galáctico' que sorprende que ni se estén dando cuenta. Como suele pasar en este tipo de situaciones, cuando los responsables se percatan, ya han pasado varias temporadas.
Ése fue otro de los errores. La sensación que se transmitió desde directiva, cuerpo técnico, jugadores, medios y aficionados en el Barça fue que la Liga del año pasado se regaló por errores puntuales, que el 'superequipo' seguía intacto y que sólo era cuestión de tiempo que reaccionara. Como sólo es cuestión de tiempo que se agoten los combustibles fósiles y la humanidad tenga que recurrir a otras fuentes de energía. En ambos casos, hasta que no se produzca la hecatombe, nos resistimos a encontrar soluciones. La Liga del año pasado la ganó el Real Madrid con peores jugadores, pero con todo el merecimiento del mundo; mientras que los blancos morían por cada balón, la indolencia blaugrana esperaba que algún rival de los merengues devolviera el liderato. No ocurrió, aunque sólo se le dio al Madrid el mérito de la fortuna, y en lugar de hacer la revolución que el equipo demandaba, se apostó por la continuidad de todos y cada uno de los pilares del proyecto. Un proyecto que huele a nuevo desastre. No lo olvidemos, para un club como el Barça, el desastre es todo lo que no sea ganar un título.
Siento el retraso, motivos laborales...
Sí, aunque con retraso, os ofrezco el 8-0 del Liverpool al Besiktas, la mayor goleada en la historia de la Champions con el actualo formato...
La canción se llama Chelsea dagger, y el grupo que la toca The Fratellis
Juande Ramos se marchó al Tottenham a mitad de temporada, abandonando a mitad del camino el coche al que contribuyó con su pericia táctica a hacer campeón, pero que, no olvidemos, también le dio su gran oportunidad tras una carrera plagada de buenas actuaciones con equipos modestos. Su adiós se puede considerar desde muchas perspectivas, y criticar apelando al sentimentalismo y a la moralidad, pero a cualquier profesional le resultaría casi imposible rechazar una oferta cinco veces superior a su salario actual... Juande no es una excepción.
El problema, desde mi punto de vista, es que no lo va a tener nada fácil en el Tottenham, un equipo con más historial que potencial en la actualidad. Los Spurs tienen una tradición de equipo que juega muy bien al fútbol, de contar con extranjeros que marquen la diferencia (Klinsmann, Ginola, Ardiles...) y de no ganar demasiados títulos. Ahora, con el dinero de un nuevo y millonario propietario, intentan desesperadamente recuperar el terreno perdido con su vecino en el norte de Londres, un Arsenal que hace veinte años pugnaba con ellos en la zona media de la tabla y que hoy es uno de los grandes de Europa, además de haber 'suplantado' su identidad como garante del fútbol de ataque y toque.
Juande llega a un equipo con un gran jugador; Berbatov, que cuenta con suculentas ofertas de equipos ganadores para cambiar de aires, y un puñado de buenos futbolistas, en muchos casos sobrevalorados. Ocurre, por ejemplo, con Paul Robinson, un portero que ha llegado a la internacionalidad con los 'pross' por la crisis crónica inglesa en esta posición. Su irregularidad galopante es un lastre permanente para los suyos. Algo parecido ocurre con Jermaine Defoe, una eterna promesa en la delantera, que cada año alterna algún partido de inspiración, con decenas en los que ni aparece. Jermaine Jenas, es otro talentoso e intermitente, como Robbie Keane, que ha llegado a la mitad de lo que se esperaba, o Didier Zokora, que apuntaba mucho antes del Mundial pero no cumple con las expectativas. Pascal Chimbonda, Darren Bent, Aaron Lennon y Gareth Bale son cuatro grandes valores, pero a los tres últimos les falta experiencia. En el resto del equipo hay algunos jugadores de buen nivel, sin ser desequilibrantes. Son los casos del coreano Lee o el capitán King. En resumen, Juande afronta su prueba de fuego en White Hart Lane, donde no creo que le exijan un título. Eso sí, si no llega lejos en la UEFA o clasifica al equipo para Champions, muchos comenzarán a dudar de su fichaje y de su sueldo, que le sitúa como el entrenador mejor pagado del mundo. Por suerte para él, en Inglaterra se suele tener más paciencia con los proyectos...
El error de Soler y la perspectiva de Del Nido
El mundo al revés: los dos colosos del fútbol español viven momentos de estabilidad deportiva e institucional mientras que sus 'outsiders' se desangran a su vera, aunque sea por motivos radicalmente diferentes. Valencia y Sevilla viven momentos complicados y es, en la manera de afrontarlos, donde se distingue la grandeza de un club. Mientras el Sevilla es acosado por la mala fortuna, la desgracia y, por ende, la espantada de Juande Ramos; Del Nido y su equipo han sabido mantener la cabeza fría mientras el mundo giraba a la velocidad de vértigo en torno suyo. La respuesta ante el maremagnun desatado ha sido sencilla: el proyecto. Los resultados se han visto de inmediato: 3-o al Valencia, derrota épica en el Calderón (4-3); victoria ante el Real Madrid líder (2-0) y victoria, la primera de su historia en Champions lejos del Pizjuán ante el Steaua (0-2) con ovación incluida del público rumano y billete casi cerrado para los octavos. Precisamente, en medio de la tormenta, la receta más sensata: calma y a seguir el plan establecido. El Sevilla sigue creciendo.
En la orilla contraria el Valencia. Un club con aspiraciones de grande al que le quedan grande los acontecimientos. A Quque se le echó a las cuatro de la madrugada, como a los malhechores, en una decisión traumática y desastabilizadora en vísperas de un cliclo vital para el equipo. Antes había salido el director deportivo-Carboni- en un duelo cainita con Quique. El club cambian de proyecto y estilo. Se pasa de un equipo con un estilo de juego arropado a fichar a un técnico (Koeman) heredero del 'dream team'. Nada de proyecto, nada de previsión. Resultado: derrota humillante ante Real Madrid (1-5) y derrota con sabor a expulsión de la Champions en Mestalla ante el ¡Rosemborg! por 0-2. Consecuencias a medio plazo: pérdida de ingresos, descapitalización de la plantilla y cambio radical de rumbo para llegar a no se sabe dónde. A la vista estan las consecuencias de trabajar de una forma u otra. Del Nido tiene maneras de populista pero sabe lo que quiere y como lo quiere. Soler ni es populista, ni popular, ni sabe lo que quiere ni donde va. Bueno para el Sevilla. Desastroso para el Valencia.
pd. he estado varias semanas sin escribir en el blog por una lesión en la mano. tendinitis la llaman. vamos, una faena. espero que os guste mi reaparición. un saludo a todos los blogeros de 'el diario de futbolista'.
¡Impresionante!

