El descredito absoluto

Lo nunca visto. A 22 de marzo de 2005, el Madrid se ha convertido en un club al que cuesta encontrarle entrenador. Un síntoma de descrédito y desprestigio que aún hoy no podemos llegar a calibrar. Además, Fernando Martín ha comenzado mal. Muy mal. Si se quieren hacer las cosas bien no se puede comenzar la casa por el tejado. Hay que construir un proyecto y eso se consigue a base de pensar, de definir qué se quiere ser de mayor. Periodísticamente lo resumiría en las cinco famosas cuestiones: ¿Cómo quiero jugar?; ¿De qué forma?; ¿Con quién?, ¿Para qué? y ¿Dónde?. Seguro que si los gestores de la Casa Blanca se sientan tranquilamente a rellenar el cuestionario en vez de hablar de lo bueno que son, les sale un modelo de club. Arreglado este 'pequeño asunto', se trata sólo de buscar el nombre más adecuado para llevarlo a cabo. ¡Ojo! ese nombre no debe ser el del entrenador sino el del director deportivo. Puesto encima de la mesa el nombre del director deportivo que debe desarrollar el modelo de club que se quiere sólo se trata de convencerle de que firme por el Madrid (tarea árdua en los tiempos que corren) y dejarle trabajar sin interferencias. SI la lista de bajas se llena de gálácticos,habrá que tragar mecha. Él debe ser el que proponga el entrenador y en una tercera fase, conjuntamente con el nuevo técnico, proponer fichajes y trabajar en el modelo que se persigue. ¿El presidente y la junta directiva? a gestionar el dinero y los derechos de imagen. Nada más. Mientras sigan campando por los terrenos de juego el problema persistirá y ¿cual es el problema? que nadie quiere venir al Madrid. Suena Benítez, y Benítez renueva por el Liverpool, suena Ancelotti, y Ancelotti renueva por el Milán, suena Capello y éste pide la luna para que le digan que no; suena Wenger y al francés le entra la risa. Lo dicho, un descredito total. Señores, decidan qué quieren ser de mayores y una vez decidido, busquen al guía que los acompañe en el trayecto. Pero déjenle trabajar. Por favor.

La Juve, ' a lo Bakero'

Este artículo apareció publicado en diariogoles.com el pasado lunes 13 de marzo

Raúl y Alberto, dos amigos míos de El Escorial medio atléticos y culés ‘ a lo Mourinho’, contemplaban con la sonrisa a medio esbozar el partido del pasado miércoles en Highbury entre los cañoneros de Arsene Wenger y el Real Madrid. Esperaban hacer leña del árbol caído con la tranquilidad que da sentirse superiores, casi invencibles; la calma que da pertenecer a la tribu del que hoy por hoy es el mejor equipo del mundo: el Barcelona. Sí, no tengo duda alguna, Raúl y Alberto tienen muchas papeletas para festejar esta temporada la Copa de Europa. Ya no está el Madrid, ya no está el Chelsea y tampoco está el Bayern, tres de los clubes más poderosos del mundo y que más sombra podrían hacerle por diversos factores, y no sólo futbolísticos. Sólo quedan dos rivales de consideración: el AC Milán y la Juventus de Turín. Más peligrosos los ‘bianconeros’ que los propietarios de San Siro. La cantada de Tim Wiese, el portero del Werder Bremen, no me sorprendió en absoluto. Era la forma en la que debía pasar la Juventus, ‘ a la italiana’ o, y esto es lo peligroso para el Barcelona, ‘a lo Bakero’ en aquel famoso gol en el último minuto ante el Kaiserlautern en la Copa de Europa del año 1992, la que terminó consagrando al Dream Team. Pienso que si el Barcelona tiene un rival este año, éste es la Juventus. Después de clasificarse así, tienen muchas papeletas para estar en la final de Paris. Atesoran equipo, experiencia, futbolistas con calidad, suerte y, encima, son italianos. Ellos son los rivales a batir por el Barcelona en esta edición. Así, que yo, si fuera culé, empezaría a estudiar los gestos de Don Fabio, el patrón de esta Copa de Europa. Al tiempo.

Ahora, paciencia y planificación

Artículo publicado en www.diariogoles.com el pasado 9 de febrero de 2006.

En un club de la dimensión planetaria del Madrid, quedarse sin objetivos a mediados del mes de marzo es un drama que pone en entredicho toda la política deportiva de los últimos años; pero como ocurre siempre, todo tiene un lado bueno, incluso este descalabro mayúsculo. Los blancos disponen ahora de tres meses para rearmarse y planificar la próxima temporada sin el inconveniente que supone negociar con técnicos y jugadores de otros equipos mientras aquellos que se saben traspasados en verano pelean por los títulos.
Fernando Martín tiene toda la autoridad moral y las manos libres para afrontar la profunda renovación que necesita la plantilla blanca, de la que un sector muy importante ha vivido ya sus grandes tardes de gloria. El madridismo quiere un golpe de efecto, una metamorfosis que ilusione y en la que será más importante quién toma la puerta de salida que los que lleguen.
Con tiempo y dinero, lo que hacen falta son conocimientos, esos que aportan los profesionales del fútbol y que hasta ahora no se han tenido en cuenta en el Bernabéu. La planificación es la clave; no se pueden gastar cien millones de euros en fichajes y que no haya un recambio para Ronaldo, o fichar al central titular en el último instante.
En cuanto a las elecciones, con los estatutos en la mano Martín tiene todo el derecho de permanecer en el club hasta 2008, pero quizás los socios tengan derecho a decidir si renuevan la confianza en su proyecto continuista o prefieren un nuevo modelo. De momento, la labor de la actual directiva debe ser la de crear los cimientos del equipo del año que viene, con paso por las urnas o sin él. El Madrid se encuentra en una encrucijada histórica para su futuro.